Clase social

Si tu terapia consiste en silenciar, no es terapia


Yo no estudié Psicología para darle alas al sistema


Estudié esta carrera (la de Psicología) porque quería entender/comprender cómo funcionan los procesos psicológicos de los seres humanos. Cómo recordamos, cómo pensamos, cómo nos emocionamos, cómo percibimos, cómo nos comportamos.

Me especialicé (en violencia contra las mujeres) porque quería conocer cómo la violencia se reproduce y nos daña tanto, incluso en estas sociedades consideradas «modernas», y porque algo me decía a mi que la violencia se encontraba en el fondo de muchas más cosas de lo aparente.

Me seguí formando en esta profesión (la de psicoterapeuta) porque quería acompañar a las personas a conocerse y a desenlazar los nudos y problemas que se han ido encontrando en su historia. Aprendí técnicas que ayudan a calmar y relajar, otras que ayudan a profundizar en aspectos emocionales, otras que ayudan a nombrar el daño y ponerle palabras, otras que llevan a sitios muy dolorosos, otras que ayudan a cambiar comportamientos y actitudes.



Sin embargo, parece que la «terapia» que se lleva (o que se compra) ahora, es únicamente la de CALMAR.


Que trabajas de 8:00 a 20:00 y tienes un estrés brutal. Vamos a respirar.

Que te tratan como una mierda en tu familia y no te han reconocido ni «visto» nunca. Vamos a repetirnos en la cabeza cosas bonitas.

Que estás disponible 24horas al día al móvil. Vamos a darte claves en instagram (que se conviertan en presión si a ti no te funcionan).



Querida gente. Eso NO es terapia. Es silenciamiento. El objetivo de ninguna persona con formación en psicoterapia puede ser silenciar la explotación/maltrato/violencia.


mi psicologa no puede arreglar la explotacion -


Vivimos en una época de hiperexplotación laboral e hiperdemanda capitalista, donde los malestares emocionales hacen plof.

Esta es una realidad.

Y a las consultas psicológicas cada vez viene más gente con secuelas de esa explotación.

Pero también es una época en la que cualquiera puede hacerse un curso online de una técnica de relajación/mindfulness/coaching (póngase el nombre que se quiera) y crearse un perfil de redes para vendértela como «terapia«.

Y mira, puede que a ti esa técnica te ayude momentáneamente, mientras que a otra mayoría de personas les frustre y les haga concluir que no son capaces (o miles de personas ni se acerquen a ella). Pero esa persona, que se cree terapeuta, se sigue quedando con la falacia de que su técnica funciona por las personas que le dicen que se sienten «mejor».

Y lo peor de todo esto es, que tú tenías un malestar ocasionado por el sistema, has buscado un producto fácil que no te ha servido, y te has frustrado, aceptando entonces que no hay nada que hacer. Pero nadie te ha acompañado en ese camino a nombrar cuál es el problema de fondo.

Que no está en ti.

Que no es tu culpa.

Que no es que tengas que ser capaz de seguir aguantando.

Te deslomas en un trabajo en el que te explotan, te pagan una mierda que no te llega ni para pagar el alquiler sola, haces muchas más horas de las que te corresponden, jamás te han reconocido. Pero llegas a casa y te pones el webinar de respiración fluida. Y te aguantas. Mañana más.

Te sobreesfuerzas por conseguir entregar la tesis después de haber sido maltratada por todo el sistema universitario, tus “compas” de departamento, y tus directoras, dedicando todos los días y todas las horas de tu vida a un sueño. El resto de las personas que han entregado su tesis te dicen que es normal, todas han sufrido eso. Y te aguantas. Mañana más.

Te mantienes en esa relación que no solo te está dañando sino que está borrando tu identidad y todo lo que eres, pero cuando llegas a casa te dice que te quiere y que va a ir a terapia de pareja contigo. Y te aguantas. mañana más.



No, las psicólogas no trabajamos acallando. No trabajamos proponiéndote cosas cómodas. No trabajamos halagando.


Calmarte y relajarte para que aguantes en ese trabajo/tesis/relación que te está maltratando para muchas de nosotras no es, y nunca ha sido un objetivo.

Puede que sea importante cuidarte, hacer que el proceso vaya a tu ritmo, no sobreexponerte a algo doloroso antes de que estés para ello. Pero el proceso terapéutico tiene el objetivo de nombrar lo que está ocurriendo. De nombrar lo que ocurre fuera y no es tu culpa. Y además, busca que seas tú quien pueda identificarlo, reconocerlo y ponerle palabras o realidad.

Lo siento por todas las que consideráis que una técnica (como puede ser la relajación) es el objetivo. Una técnica es una forma de hacer que aparezca información, y ni todas las técnicas valen para todos los procesos ni para todas las personas. Para eso nos tenemos que formar durante años y tenemos que saber poner la necesidad de la otra persona en el centro, no las técnicas en la que nos hemos formado. Pero el objetivo de un proceso terapéutico será poder encontrar la raíz del malestar de esa persona y que ésta sea nombrada. 

 



Terapia no es silenciar -


Y puede que a algunas personas les sorprenda que hable de un proceso de tesis como ejemplo de violencia y explotación, pero siento deciros que en los últimos 5 años he acompañado a un alto número de mujeres en esos procesos, sin la necesidad de poner anuncio o publicidad de mis servicios en ninguna Universidad. Demasiada casualidad que yo me las encuentre a todas.

Y ya no me voy a extender en el nivel de explotación laboral y disponibilidad telemática que se está exigiendo en cualquier puesto de trabajo desde la pandemia. Es violencia pura. 

Desgraciadamente la explotación está normalizada. Y quienes me conocen de hace años sabrá que yo escribía aquel blog de «mi novio me controla lo normal». Pues llevo ya meses, con una agenda de consulta completa, en la que no deja de resonarme eso de que «el sistema nos explota lo normal».

No normalicemos la explotación. 

Ese es el primer paso para adaptarnos y dejar de identificar.

No sólo la medicalización y las benzodiacepinas acallan. Lo que nos decimos entre compañeras para resignarnos a que las cosas son así, también.

Nombra lo que está pasando.

 

No es normal que tengas que trabajar 12 horas al día. 

No es normal que estés currando domingos, festivos y vacaciones. 

No es normal que tengas que competir para hacer más, en menos tiempo, por menos dinero.

No es normal que tengas que sentir que tienes que estar siempre disponible.

No es normal que tengas que responder a todo lo que llega al móvil, a la hora que sea. 

No es normal que tengas que asumir una excedencia/baja para poder tener tiempo para vivir. 

No es normal que te maltraten, te minusvaloren, te traten como si fueras un número. 

No es normal que te insulten, te impongan miles de tareas y después te echen la culpa de que no llegas. 

No es normal que tengas que esperar tres meses a que alguien se digne a responderte a una petición, y luego te pida inmediatez en tu respuesta. 

No es normal que tengas que estar mirando durante horas a la pantalla del sistema a ver si consigues entrar en la solicitud de ayuda. 

(Añado dos que me voy a repetir a mi misma)

No es normal que te pidan dar charlas y formaciones gratis. 

No es normal crear contenidos para las redes sociales porque haces activismo. Las redes sí se están lucrando -y mucho- con esos contenidos. 

 

Todo eso, (y mucho más) se llama explotación.

Y es violencia. 



Si compartes esto, nombra a quien lo ha escrito. Soy @ianireestebanez. No me silencies tú también.

Cursos 61

Accede aquí a los grupos y formaciones que tengo activados actualmente. Grupo de crecimiento personal desde la Psicología feminista «Lo emocional es político» de marzo a mayo y el Curso para profesionales del mundo PSI «Introducción del feminismo en la Psicoterapia«, los sábados 13 y 27 de marzo. El plazo de inscripción termina el 5 de marzo.